Balandro yo

Balandro yo
EL BALANDRITO, J. SOROLLA
"Regálate como poidas, leutor, e non che digo máis".
A. R. Castelao, Un ollo de vidro.



"-Yo sé quién soy -respondió don Quijote (...)"
Miguel de Cervantes







viernes, 7 de octubre de 2016

LITERATURA ESPAÑOLA: LAS SINSOMBRERO






LAS SINSOMBRERO
La verdad es que ya desde el año pasado llevo hablando de las sinsombrero y no tenía una entrada expresamente dedicada a ellas, ¡me parece mentira! Seguro que tengo algo perdido por el blog adelante y estoy metiendo la pata...

Pero no importa, el recuerdo lo merecen bien, asique aquí estoy de nuevo, de pesada, recordando a estas mujeres... poetas, pintoras, escultoras, filósofas... que allá por los albores del siglo XX dejaron una huella que tiempo después un viento infame borró... 

No dejemos que desaparezcan sus pasos, que pueden ser para nosotros modelos dignos de imitar por sus valores personales, por su valentía, por su iniciativa, por su inteligencia, por su pasión por lo que aman, por la cultura que orgullosas atesoran... 

Del interés que muchas personas mostraron hacia estas mujeres surgió una página de internet, un documental, un libro, un espacio en Facebook... Aquí os dejo los enlaces: disfrutad mucho, aprendedlo todo...

Facebook:

Página de internet:
Las sinsombrero, de Tània Balló

Aun sabiendo que en la página está este vídeo, aquí os lo dejo directamente, para que no esperéis más a verlo:



A ver, entonces... ¿por qué eso del sinsombrerismo? 
Por cierto, a algunas ya las conocíamos, ¿verdad que sí? Pues en el vídeo solo sale un poquito; os animo a leer el libro de Tània Balló.

 Otra cosita que leo en el facebook, en la página que os señalaba más arriba; lo copio directamente, pero id a la fuente, ya sabéis:

Buenas tardes,
hoy es uno de esos días que todas y todos los sinsombreristas debemos sentirnos felices. Ayer el pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó la colocación de una placa conmemorativa del Lyceum Club Femenino, en la que fue su sede, la casa de las Sietes Chimeneas. Un gesto de justicia histórica, que recupera para la memoria colectiva una de las instituciones culturales y sociales más importantes de este país.

Hace casi dos años, os contamos de forma breve en un post la historia del Lyceum Club Femenino. Hoy recuperamos ese escrito, y lo ampliamos.
En 1926 en Madrid un grupo de mujeres intelectuales crearon el Lyceum Club Femenino. Su primera presidenta, y una de sus fundadoras, fue la pedagoga y también directora de la Residencia de Señoritas, la eminente María de Maeztu. El Lyceum fue fruto de la incipiente necesidad de las mujeres de proclamarse, sujeto independiente, como consecuencia de la irrupción en la vida pública de la nueva «mujer moderna». Bajo esa premisa, las socias del Lyceum se emplearon a fondo para crear un espacio de encuentro femenino a la altura de sus símiles estadounidenses y europeos, en especial del Lyceum Club londinense, tal como menciona en Recuerdos de una mujer de la Generación del 98 Carmen Baroja: «Por entonces veníamos reuniéndonos una cuantas mujeres con la idea, ya muy antigua en nosotras, de formar un club de señoras. Esta idea resultaba un poco exótica en Madrid y la mayoría de las que la teníamos era por haber estado en Londres, donde eran tan abundantes”.
Después de sus primeras reuniones fundacionales, realizadas en el salón de actos de la Residencia de Señoritas el Lyceum Club se traslada a la Casa de las Siete Chimeneas, en Infantas, 31.
Al inicio se crearon seis secciones, cada una de ellas dedicadas a un tema de interés y presidida por una de sus socias: «Social», «Musical», «Artes Plásticas e Industriales», al frente de las cuales estaba Carmen Baroja, «Literatura», «Ciencias», «Internacional», y una séptima especial, creada posteriormente, llamada «Hispanoamericana». Cada una de ellas obraba de forma independiente impulsando cursillos, exposiciones, debates, recitales o conciertos, acordes con su temática.
En su acta fundacional se registraron ciento quince socias, que con sus cuotas y junto al dinero recaudado en fiestas y subastas mantenían la economía del club. Su junta directiva era una muestra de las mujeres más influyentes y liberales del panorama sociocultural de la época. Figuras como Isabel Oyarzábal, Zenobia Camprubí, María de la O Lejárraga o Carmen Baroja, entre otras y entre sus socias, se encontraban un nutrido grupo de mujeres jóvenes que empezaban a destacar como, Concha Méndez, Ernestina de Champourcín o Rosa Chacel.
Pero la aparición del Lyceum Club fue polémica. La iniciativa se topó enseguida con la feroz crítica de los sectores más conservadores y recalcitrantes, que veían el Lyceum como el hogar del diablo. Sus socias fueron catalogadas de criminales, «liceómanas», ateas, excéntricas y desequilibradas, entre otras lindezas. A pesar de los ataques, las socias del Lyceum Club resistieron.
Fue en los salones del Lyceum donde se discutieron cuestiones relevantes sobre los derechos de la mujer, que asentaron las bases de los posteriores debates sobre el sufragio femenino. En 1927, después de realizar distintas labores de estudio a partir de los códigos Civil y Penal, vigentes en su tiempo, y de la mano de abogadas en ejercicio, el Lyceum remitió al gobierno aquellas reivindicaciones que las socias consideraban «el mínimum de los derechos humanos».

Durante sus primeros años su actividad fue frenética, organizaron cantidad de actos, de distinta índole, que reunieron a intelectuales, eminentes científicas y científicos, escritoras y escritores, y artistas nacionales e internacionales. En poco tiempo el club se convertiría en una de las plataformas culturales más importantes y activas de Madrid. En 1929 ya había alcanzado aproximadamente las quinientas socias. El Lyceum, se erigió como un espacio de preparación política e intelectual de las mujeres de clase media y alta de la capital. Una prueba de ello es que, cuando se proclamó la Segunda República en 1931, varias de sus socias más ilustres pasaron a ocupar cargos de responsabilidad en el gobierno: Victoria Kent, Isabel Oyarzábal, María de Maeztu, María de la O Lejárraga.
Por desgracia, en 1939, el Lyceum Club fue clausurado fulminantemente. Sus instalaciones fueron ocupadas por la Falange, para que la Sección Femenina lo convirtiera en el Club Medina. Un final trágico para una de las asociaciones más ejemplares y revolucionarias de la historia sociocultural española. Fue tal el ánimo de borrar su labor y su memoria que la mayor parte de la documentación del centro terminó destruida, y solo gracias a los escritos y documentación que algunas de sus socias resguardaron hemos podido saber algún detalle de su existencia y su funcionamiento.

Hoy, por fin, 90 años después de su puesta en marcha, una placa recordara que en ese edificio, entre sus paredes gruesas y sus 7 chimeneas, un gran numero de mujeres, a pesar de las adversidades, lucharon por no dejar de ser nunca, ellas mismas.
gracias a todas y todos por este nuevo logro.... va por ellas.

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