Balandro yo

Balandro yo
EL BALANDRITO, J. SOROLLA
"Regálate como poidas, leutor, e non che digo máis".
A. R. Castelao, Un ollo de vidro.



"-Yo sé quién soy -respondió don Quijote (...)"
Miguel de Cervantes







domingo, 26 de enero de 2020

LITERATURA ESPAÑOLA: EL GRUPO DEL 98: AZORÍN, PÍO BAROJA Y UNAMUNO

Ilustración de Erin Mcguire
http://www.emcguire.net/



En el último tercio del siglo XIX se observan síntomas de desintegración del sistema de valores que sostenía la sociedad burguesa, que condujeron a una "crisis universal de las letras y del espíritu" (1885-1914).

Se considera que el Modernismo es la manera en que los artistas manifestaron su disconformidad y su malestar ante la realidad de la época.

En España, a la crisis cultural se unió, por una parte la catástrofe del 98 (guerra con EEUU en la que se pierden las últimas colonias españolas: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam -Marianas-) y, posteriormente, la conciencia de decadencia, la preocupación por el atraso o el porvenir del país y la influencia del regeneracionismo (corriente reformista, constituida por políticos, intelectuales y literatos, que propuso medios para modernizar España económica, social y culturalmente).

Estos acontecimientos históricos condicionan el hecho de que dentro de la Generación modernista se reconozca al "grupo del 98", con unos rasgos individualizadores y coincidentes con una segunda fase del movimiento modernista: menor esteticismo, relativo compromiso, literatura de la intimidad e influencia simbolista.

El grupo del 98 lo compondrán en un primer momento Baroja, Azorín y Maeztu (el grupo de "los tres"). Luego cabe agregar a Unamuno. Por último, a pesar de las salvedades, no podemos negar las afinidades de Antonio Machado y R. M. del Valle-Inclán con el grupo.

.....

Los textos siguientes nos servirán como pequeñísima muestra de la obra de estos magníficos escritores y como punto de partida para comentar en clase las pecularidades del estilo de Azorín, de Baroja y de Unamuno:


JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ, AZORÍN:


Azorín, por Zuloaga.

Azorín nace en Monóvar, Alicante, en 1873 y muere en Madrid, en 1967.


Obra:


-Es ante todo un ensayista magistral, uno de los grandes renovadores del género. Además de sus artículos de crítica literaria, son inolvidables sus libros compuestos de evocaciones de las tierras y los hombres de España. Algunos de sus ensayos son: Los pueblos, Castilla, La ruta de don Quijote...

-En cuanto a la narrativa, Azorín figura entre los renovadores del arte del relato, pues busca alejarse del puro realismo y crear un nuevo lenguaje artístico. En sus novelas, que se acercan a lo ensayístico, el argumento pierde importancia a favor de las pinturas de ambientes o de una galería de personajes sensibles, dolientes, extraños o fracasados. Y en todo ello aflora su desazón existencial (“dolorido sentir”) o su particular visión de España. 

Algunos de los títulos de sus novelas son: La voluntad (1902), Antonio Azorín (1903), Las confesiones de un pequeño filósofo (1904), Don Juan, Doña Inés, María Fontán, Salvadora de Olbena...

-En el teatro no acertó. También quiso renovar, pero le faltó sentido teatral. Merece, con todo, recordarse Lo invisible (1928), tres piezas en un acto sobre el tema de la muerte.


Estilo:


En sus escritos, el lenguaje pasa a primer plano. Son bien patentes en Azorín los dos rasgos de la nueva novela: la voluntad artística y el subjetivismo. Su lengua se corresponde con su manera de ver y de sentir: su estilo también fluye lento, melancólico, con un lirismo contenido. Sus cualidades son la precisión y la claridad, la palabra justa y la frase breve, la pulcritud inconfundible.

En sus descripciones, se observa una técnica miniaturista, por la atención a lo que él llama “primores de lo vulgar”. 

Lo caracteriza la riqueza de vocabulario, como producto de aquella búsqueda de palabras olvidadas tan propia de los noventayochistas.


TEXTO 1: Fragmento de La voluntad, de José Martínez Ruiz, Azorín.



El protagonista de esta obra es Antonio Azorín, un periodista muy dado a la reflexión y representativo de la época en que vive. España lo vuelve pesimista y esto le lleva a una progresiva falta de voluntad, de capacidad para actuar. Su refugio será un destructivo análisis de su propia condición. Su falta de fe en el progreso o la falta de audacia provoca la victoria de la voluntad de Schopenhauer sobre la voluntad de Nietzsche. 

Para el filósofo Schopenhauer, la tragedia de la vida surge de la fuerza de la voluntad, que incita al individuo hacia la consecución de metas sucesivas, ninguna de las cuales puede proporcionar satisfacción permanente. Así la voluntad lleva a la persona al dolor. Sin embargo, Nietzche consideraba que la voluntad era el motor principal del ser humano, aquello que lo hace presentarse al mundo y estar en el lugar que le corresponde.

Azorín pierde la voluntad, del mismo modo que España. La novela es una obra de ideas y de ambientes, los de España, sus gentes y su actitud impasible ante el futuro. 


Azorín pasa ante la iglesia de San Isidro.

_Y esto es inevitable; mi pensamiento nada en el vacío, en un vacío que es el nihilismo, la disgregación de la voluntad, la dispersión silenciosa, sigilosa de mi personalidad... Sí, sí, el trato de Yuste ha influido sin duda en mí; su espíritu se posesiona de mí definitivamente, pasados estos años de entusiasmo. Y luego, la figura de Justina, negra, pálida... y el ambiente tétrico de aquel pueblo... la herencia acaso, también, y más poderosamente que nada... todo, todo rompe y deshace mi voluntad, que desaparece... ¿Qué hacer?... ¿Qué hacer?... Yo siento que me falta la Fe; no la tengo tampoco ni en la gloria literaria ni en el progreso... que creo dos solemnes estupideces... ¡El progreso! ¡Qué nos importan las generaciones futuras! Lo importante es nuestra vida, nuestra sensación momentánea y actual, nuestro yo, que es un relámpago fugaz. Además, el progreso es inmoral, es una colosal inmoralidad: porque consiste en el bienestar de unas generaciones a costa del trabajo y del sacrificio de las anteriores. 
Azorín entra en la calle de los Estudios. Pasa por la misma una mujer con dos niños. Y Azorín piensa:

_No sé qué estúpida vanidad, qué monstruoso deseo de inmortalidad nos lleva a continuar nuestra personalidad más allá de nosotros. Yo tengo por la obra más criminal esta de empeñarnos en que prosiga indefinidamente esta humanidad que siempre ha de sentirse estremecida por el dolor: por el dolor del deseo incumplido, por el dolor, más angustioso todavía, del deseo insatisfecho... Podrán llegar los hombres al más alto trado de bienestar, ser todos buenos, ser todos inteligentes... pero no serán felices; porque el tiempo, que se lleva la juventud y la belleza, trae a nosotros la añoranza melancólica por las pasadas agradables sensaciones. Y el recuerdo será siempre fuente de tristeza. Yo de mí sé decir que nada hay que tanto me contriste como volver a ver un lugar -una casa, un paisaje- que frecuenté en mi adolscencia; ni nada que ponga tanta amargura en mi espíritu como observar cómo ha ido envejeciendo... cómo ha perdido el brillo de los ojos, y la flexibilidad de sus miembros, y la gallardía de sus movimientos... la mujer que yo amé secreta y fugazmente siendo muchacho. ¡Todo pasa brutalmente, inexorablemente! Y yo veo junto a esa mujer deforme, lenta, inexpresiva... un gesto, una mirada, un movimiento de la muchacha de antaño... su modo peculiar de sonreír entornando los ojos titileantes, su manera de decir no, su expresión deliciosamente grave al hacer una confidencia... ¡Y todo ese resurgimiento instintivo me llena de una tristeza casi anhelante! Y pienso en una inmensa danza de la Muerte, frenética, ciega, que juega con nosotros y nos llevará a la Nada!... Los hombres mueren, las cosas mueren. Y las cosas me recuerdan los hombres, las sensaciones múltiples de esos hombres, los deseos, los caprichos, las angustias, las voluptuosidades de todo el mundo que ya no es.

Vocabulario: Nihilismo (negación de todo principio religioso, político y social), Contristar (aflijir), Titileante (centelleante).

1. ¿Cuál es el tema central del fragmento? ¿Y los subtemas o motivos? ¿Encuentras algún tópico en el texto?
2. ¿Cómo definirías al narrador del texto? Comenta su actitud.
3. ¿Qué rasgos del estilo narrativo de este texto -ayúdate también de la introducción a la obra antes del texto- te ayudan a localizar esta obra entre las del Grupo del 98?


TEXTO 2: Fragmento de Antonio Azorín (1903), de José Martínez Ruíz, Azorín.



Se trata de una obra de carácter autobiográfico, alejada de los rasgos de la narrativa realista. Está a medio camino entre la novela y el ensayo. La levedad de su argumento solo es el soporte de que se sirve el autor para la digresión, el pensamiento o la descripción detallista y subjetiva del paisaje o de las cosas de su entorno.


Esta tarde hemos cumplido un deber triste: hemos acompañado hasta la santa tierra al que en vida fue nuestro amigo Víctor.

Una rambla abre su ancho cauce entre el camposanto y el pueblo. La verdura se extiende en lo hondo, bordeando el cauce, repta por el empinado tajo, se junta a la otra verdura de los huertos que respaldan las casas y aparecen colgados como pensiles.

Sarrió y Azorín, ya de regreso, han cruzado la rambla. Y Sarrió ha dicho:

_¿A que no sabe usted, Azorín, en lo que pensaba don Víctor cuando se estaba muriendo? Pensaba en un bastón, en su bastón. Y decía: "Que me devuelvan mi bastón..., mi bastón de vuelta, ¿eh?..., un bastón que tiene una chapa de plata..., una chapa de plata que hace ruido al caminar, ¿eh?...". Y luego, en la agonía, ha gritado: "Mi bastón, mi bastón!", y ha muerto. ¿No le parece a usted raro, Azorín?

¿Y Azorín ha contestado:

_No, querido Sarrió; no me parece raro. Unos piden luz, más luz, cuando se mueren; otros piden sus ideas; este pobre hombre pedía su bastón. ¡Qué importa bastón, ideas o luz! En el fondo, todo es un ideal. Y la vida, que es triste, que es monótona, necesita, querido Sarrió, un ideal que la haga llevadera: justicia, amor, belleza, o, sencillamente, un bastón con una chapa de plata.

Llegaba el crepúsculo. Y el cielo se encendía con violentos resplandores de incendio.

Vocabulario: Rambla (lecho natural de las aguas pluviales cuando caen copiosamente), Pensil (jardín delicioso).

1. Explica la idea principal de este fragmento y relaciónalo con la evolución ideológica del grupo del 98.

2. En los autores del 98, el paisaje tiene mucha importancia, ¿qué referencias encuentras al paisaje del texto? ¿Son coherentes con el tono en que está escrito?


TEXTO 3: Fragmento de Castilla (1912), de José Martínez Ruíz, Azorín.

De una forma extraordinariamente bella, Azorín evoca el espíritu de los pueblos que visitó, sus paisajes, sus gentes, su esencia, todo aquello que ha perdurado de su antigua grandeza. 

En sus descripciones emplea palabras autóctonas que habían caído en desuso, con las que el autor pretende recuperar un pasado perdido. 

Es una obra que se ubica dentro del más puro estilo del grupo del 98, y que impresionó extraordinariamente a su amigo Antonio Machado.

No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla. Está muy lejos el mar de estas campiñas llanas, rosas, yermas, polvorientas; de estos barrancos pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que los aluviones torrenciales han abierto hondas mellas; mansos alcores y terreros, desde donde se divisa un caminito que va en zigzag hasta un riachuelo. Las auras marinas no llegan hasta esos poblados pardos de casuchas deleznables, que tienen un bosquecillo, de chopos junto al ejido. Desde la ventana de este sobrado, en lo alto de la casa, no se ve la extensión azul y vagarosa; se columbra allá en una colina con los cipreses rígidos, negros, a los lados, que destacan sobre el cielo límpido. A esta olmeda que se abre a la salida de la vieja ciudad no llega el rumor rítmico y ronco del oleaje; llega en el silencio de la mañana, en la paz azul del mediodía, el cacareo metálico, largo, de un gallo, el golpear sobre el yunque de una herrería. Estos labriegos secos, de faces polvorientas, cetrinas, no contemplan el mar; ven la llamada de las mieses, miran sin verla la largura monótona de los surcos en los bancales. Estas viejecitas de luto, con sus manos pajizas, sarmentosas, no encienden cuando llega el crepúsculo una luz ante la imagen de una Virgen que vela por los que salen en las barcas; van por las callejas pinas y tortuosas a las novenas, miran al cielo en los días borrascosos y piden, juntando sus manos, no que se aplaquen las olas, sino que las nubes no despidan granizos asoladores. 

Vocabulario: Aura (viento suave y apacible), Ejido (campo común de un pueblo, lindante con él, que no se labra, y donde suelen reunirse los ganados o establecerse las eras)), Vagarosa (que vaga, o que fácilmente o de continuo se mueve de una a otra parte), Columbrar (divisar, ver desde lejos algo, sin distinguirlo bien), Límpido (limpio, terso, puro, sin mancha), Cetrina (amarillo verdoso), Bancal (rellano de tierra que natural o artificialmente se forma en las sierras y terrenos pendientes para algún cultivo). 

1. Las DESCRIPCIONES IMPRESIONISTAS que caracterizan la obra de Azorín se reconocen por los siguientes rasgos:

-la frase corta, en general (pinceladas impresionistas),
-el estilo nominal (predominan los sustantivos o los sintagmas nominales),
-las enumeraciones,
-el predominio de la sintaxis yuxtapuesta (sin nexos)
-la parataxis (oraciones simples o compuestas coordinadas),
-las estructuras bimembres o trimembres, 
-la doble adjetivación, 
-las percepciones sensoriales,
-lo difuso (las sugerencias)...

Busca ejemplos de cada uno de esos rasgos impresionistas

2.  Es muy característico también que aparezcan todo tipo de percepciones sensoriales. Estúdialas en el texto, pon ejemplos.

3. ¿Hay alguna figura estilística más: metáfora, personificación, aliteración, paralelismo...?

4. ¿Por qué dirías que este texto pertenece a un autor del grupo del 98?
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MIGUEL DE UNAMUNO:





Miguel de Unamuno y Jugo nace en Bilbao, en 1864, y muere en Salamanca, en 1936.

Obra:


Cultivó Unamuno todos los géneros, y todos ellos estarán recorridos por sus dos grandes ejes temáticos: el problema de España y el sentido de la vida humana.

-Sus ensayos:


La preocupación por España le llevó a continuas andanzas por sus tierras y a un incesante buceo en su historia. Su amor por ella le arranca su conocido grito “¡Me duele España! Y son copiosísimos los ensayos sobre este campo, como los recogidos en los libros En torno al casticismo (1895), Por tierras de Portugal y España (1911), Andanzas y visiones españolas (1912), etc. Entre sus obras sobre nuestra historia y nuestra cultura tiene singular fama Vida de don Quijote y Sancho (1905), personal y apasionada interpretación del magno libro como expresión de la esencia española y modelo de idealismo.

Las meditaciones sobre el sentido de la vida humana dan a Unamuno un puesto eminente en la filosofía española. Su pensamiento está dentro de un vitalismo (influido sobre todo por Kierkegaard) precursor del existencialismo moderno. Para Unamuno el gran tema de la filosofía es “el hombre de carne y hueso”, con sus anhelos y angustias, y con ello el problema de Dios y de la inmortalidad (“Si el alma no es inmortal, nada vale nada, ni hay esfuerzo que merezca la pena”). Se debatió sin cesar entre su razón, que le llevaba al escepticismo, y su corazón, que necesitaba desesperadamente a Dios (“garantizador de nuestra inmortalidad personal”). Sus dos grandes libros sobre este tema son Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925) -entendida “agonía” como `lucha´ entre la muerte y la resurrección del cristianismo en su vida íntima-. 

-Su obra poética:

Los mismos temas nutren buena parte de su extensa obra poética, que constituye una biografía de su espíritu, con sus anhelos y sus tormentos. Así lo vemos en Poesías (1907), Cancionero póstumo o El cristo de Velázquez (1920).

-Su teatro:


También le atrajo el teatro, por las posibilidades que le ofrecía una presentación directa de los conflictos íntimos. Es lo que intentó, con limitado acierto, en obras como Fedra, Sombras de sueño o El otro.

-Su narrativa:


Como es sabido, figura Unamuno entre los más decididos renovadores de la novela a principios de siglo, y ello sobre todo por su propósito de hacer de ella un cauce para sus conflictos existenciales.

Comenzó, sin embargo, por una novela histórica -o “intrahistórica”- sobre la última guerra carlista: Paz en la guerra (1897). Requirió más de doce años de preparación, por ello decía Unamuno que era tarea de “novelista ovíparo” (el que incuba largamente su creación).

Pronto pasó a ser un “novelista vivíparo”, es decir de parto rápido, cuyas novelas se van haciendo al escribirlas, aunque partiendo de una idea central. Su primera novela en esta línea es Amor y pedagogía (1902), una “novela de ideas”, donde presenta a don Avito Carrascal que, partiendo de ideas racionalistas y positivistas, se propone educar “científicamente” a su hijo para hacer de él un genio. Pero tal “experimento” producirá una criatura desgraciada, angustiada, que acabará suicidándose. En conclusión: la vida se resiste a dejarse encorsetar por teorías racionales.

Las novedades formales de esta obra hicieron decir a ciertos críticos que aquello no era propiamente una novela, por ello, con actitud desafiante, Unamuno subtitularía “nivola” a su siguiente obra narrativa: Niebla (1914), su obra maestra del género.

<<Augusto Pérez es una persona que tiene una vida muy rutinaria y tranquila. Al verse afectado por el amor y por las pláticas que hace frecuentemente con su amigo Víctor Goti, comienza a cuestionar cada uno de los aspectos de su vida: se pregunta si alguien sabe lo que es amar, qué es vivir y cuál es la finalidad de la existencia, entre otros temas. Esos pensamientos lo consumen en el momento en el que su novia Eugenia huye con otro hombre después de que él abandona a Rosario, una muchacha que le planchaba la ropa, que le había jurado estar con él y quererle siempre.

Al verse sin salida, decide buscar ayuda y se dirige a la casa de Miguel de Unamuno, un reconocido escritor, con la idea de que podría decirle qué hacer. Los resultados son inesperados cuando Unamuno se pronuncia su creador y le dice que es un ente de ficción a quien, incluso, puede matar si lo desea. Augusto, en su defensa, dice que quizá Unamuno también es el personaje “nivolesco” de alguien más y que ese ente terminará con su vida cuando menos lo espere; y defiende su existencia al mencionar que él volverá a vivir cada vez que alguien lea su historia, mientras que el autor vasco, en cambio, no lo hará.

De esta forma, Miguel de Unamuno intenta plasmar el encuentro de un creador con su creación simulando la relación Dios-criatura. Niebla se construye alrededor de este tema mediante el desarrollo de conceptos como la concepción de la vida y el destino.>>


Habrá otros dramas y otros conflictos, como en Abel Sánchez (1917), que habla de la envidia, del odio, del “cainismo”, o en La tía Tula (1921), en torno al sentimiento de maternidad.

Escribió, además, cuentos y novelas cortas, como Tres novelas ejemplares (1920) o San Manuel Bueno, mártir (1930).

Estilo:


Su lengua es de luchador intelectual: vehemente e incitante. Quiere Unamuno un estilo desnudo, frente a los estilistas que lo visten de galas: busca la densidad de ideas, la intensidad emotiva y la exactitud plástica, no la elegancia. De ahí su permanente lucha con el idioma, para plegarlo a su pensamiento hasta conseguir una “lengua seca, precisa, rápida, sin tejido conjuntivo..., caliente”. 

Sus contradicciones internas se reflejan en su gusto por las paradojas y por las antítesis. Su horror a la rutina le lleva a dar nuevos sentidos a las palabras o a revitalizar primitivos (“agonía”, por ejemplo), apoyándose en sus conocimientos de filólogo. En fin, Unamuno es, junto a Azorín, un buen exponente de aquel rasgo típico que era la búsqueda de palabras rústicas y terrruñeras, que en él llegan a ser aptas para la expresión de las más graves ideas.

TEXTO 4: Fragmento de Niebla (1914), de Miguel de Unamuno.

_...un novelista, un dramaturgo, no pueden hacer en absoluto lo que les antoje de un personaje que creen; un ente de ficción novelesca no puede hacer, en buena ley de arte, lo que ningún lector esperaría que hiciese...

_Un ser novelesco tal vez...

_¿Entonces?

_Pero no un ser nivolesco.

_Dejemos esas bufonadas que me ofenden y me hieren en lo más vivo. Yo, sea por mí mismo, según creo, sea porque usted me lo ha dado, según supone usted, tengo mi carácter, mi modo de ser, mi lógica interior, y esta lógica me pide que me suicide...

_¡Eso te creerás tú, pero te equivocas!

_A ver, ¿por qué me equivoco? ¿En qué me equivoco? Muéstreme usted en qué está mi equivocación. Como la ciencia más difícil que hay es la de conocerse uno a sí mismo, fácil es que esté yo equivocado y que no sea el suicidio la solución más lógica de mis desventuras, pero demuéstrelo usted. Porque si es difícil, amigo don Miguel, ese conocimiento propio de sí mismo, hay otro conocimiento que me parece no menos difícil que él...


_¿Cuál es? _le pregunté.

Me miró con una enigmática y socarrona sonrisa y lentamente me dijo:

_Pues más difícil aún que el que uno se conozca a sí mismo es el que un novelista o autor dramático conozca bien a los personajes que finge o cree fingir...

Empezaba a estar inquieto con estas salidas de Augusto, y a perder mi paciencia.

_E insisto _añadió_ en que aun concedido que usted me haya dado el ser y un ser ficticio, no puede usted, así como así y porque sí, porque le dé la real gana, como dice, impedirme que me suicide.

_¡Bueno, basta!¡Basta! _exclamé dando un puñetazo en la camilla _. ¡Cállate! ¡No quiero oír más impertinencias!...



Niebla, subtitulada nivola, presenta la lucha contra el determinismo a través del enfrentamiento del protagonista, Augusto Pérez, y su creador, el propio Unamuno convertido en personaje. Abandonado el día de su boda, Augusto piensa en el suicidio. En Salamanca, el escritor Unamuno le recuerda que es solo un personaje de ficción y no puede tomar tal decisión, a lo que Augusto replica que él también es un ente de ficción, inventado por Dios. Turbado por la posibilidad de morir, el escritor decide matar a Augusto, que se suicida atiborrándose de comida.

En Niebla la construcción de la novela pasa a ser objeto de novelización, poniendo de relieve el proceso de invención, frente al proceso de imitación propio del realismo. Por otra parte, frente a las novelas realistas, donde el narrador predominante era el omnisciente, el que todo lo conoce de sus personajes, en este fragmento observamos cómo el Unamuno personaje ficticio no sabe nada de Augusto; incluso tienen formas de pensar opuestas.

De las novedades técnicas de las "nivolas" destacaremos: la soltura constructiva, la parquedad descriptiva (el relato se centra en las almas) y la importancia que adquieren los diálogos y ciertos monólogos, que Unamuno llama "autodiálogos", por los que fluyen los más dramáticos debates.


TEXTO 5: Fragmento de Niebla, de Miguel de Unamuno.

_¿Y cuál es el argumento, si se puede saber?

_Mi novela no tiene argumento, o, mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo. 

_¿Y cómo es eso?


_Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su carácter será el de no tenerlo.


_Sí, como el mío.


_No sé. Ello irá saliendo. Yo me dejo llevar.



_¿Y hay psicología? ¿Descripciones? 


_Lo que hay es diálogo; sobre todo diálogo. La cosa es que los personajes hablen, que hablen mucho, aunque no digan nada. (...) Aunque, por supuesto, todo lo que digan los personajes lo digo yo...

_Eso hasta cierto punto...

_¿Cómo hasta cierto punto?

_Sí, que empezarás creyendo que los llevas tú, de tu mano, y es fácil que acabes convenciéndote de que son ellos los que te llevan. Es muy frecuente que un autor acabe por ser juguete de sus ficciones...

_Tal vez, pero el caso es que en esta novela pienso meter todo lo que se me ocurra, sea como fuere.

_Pues acabará no siendo novela.


_No, será... será...nivola.




1. Comenta este fragmento, según lo apuntado más arriba sobre las "nivolas" de Unamuno. 

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PÍO BAROJA:





Pío Baroja y Nessi nace en San Sebastián, en 1872, y muere en Madrid, en 1956.

Obras:


Fue Baroja un escritor fecundísimo. Solo sus novelas pasan de sesenta, escritas al ritmo de dos por año. Treinta y cuatro de ellas se agrupan en trilogías, cuyos títulos indican el rasgo común de las novelas que las componen. 

Camino de perfección, publicada en 1902, es una de las primeras novelas de Pío Baroja. En ella se tratan de manera magistral los temas e ideas que marcarían su vida: la crítica de la sociedad española, la crisis moral del cambio de siglo y la oposición entre el hombre de acción y el hombre pasivo. Esta obra, subtitulada "Pasión mística", narra el viaje, físico y emocional, de purificación del personaje protagonista, Fernando Ossorio, que se ve atrapado por las convenciones religiosas de la sociedad en que vive, la española, y que ha provocado en su persona un particular misticismo exacerbado y enfermizo. Es un hombre apático, sin la fuerza necesaria para arrancarse aquello que en realidad le oprime, y que se opone también a la otra cara de sí mismo: una carnalidad encendida. Animado por un amigo, busca una nueva moral personal, más sana, más activa y productiva, y comienza su viaje a pie desde Madrid a Alicante. Ese deambular de Ossorio permite a Pío Baroja describir el ambiente rancio, inculto y apolillado de los pueblos y ciudades castellanos, atrasados también por un castrante catolicismo. Una colección de tipos desfila por las páginas del libro y con ellos se refuerza la idea de que la apatía no solamente le toca a él, sino que se trata de un mal nacional. Ossorio, tumbado bajo los árboles, trepando a las montañas o recorriendo senderos, se analiza a sí mismo y llega a considerar que es capaz de alcanzar lo que quiere mediante la fuerza que lleva dentro de sí. Sin embargo, a pesar de los deseos de Fernando de generar un cambio profundo, incluso en sus propios descendientes, Baroja nos deja en la incertidumbre de si es posible o no escapar de la tradición católica imperante.

Después de detenernos en esta novela, que abre, junto con La voluntad, Sonata de Otoño y Amor y pedagogía, un nuevo tiempo para la novela española, señalamos alguna de sus trilogías, las más significativas:

-Tierra vasca, formada por La casa de Aizgorri (1900), El mayorazgo de Labraz (1903) y Zalacaín el aventurero (1909) -un hombre de acción en medio de la última guerra carlista-.

-La lucha por la vida, formada por La busca (1904) -los barrios más míseros de Madrid y Manuel, una figura conmovedora zarandeada por la ciudad-, Mala hierba (1904) y Aurora roja (1905).

-La raza, formada por El árbol de la ciencia (1911) -una novela que posee mucho de autobiografía-, La dama errante (1908) y La ciudad de la niebla (1909).

Entre 1913 y 1935, Baroja se consagró a desarrollar una serie narrativa más extensa, la titulada Memorias de un hombre de acción, formada por 22 novelas. 

Otras obras: Baroja escribió también cuentos, novelas cortas, varios tomos de ensayos, libros de viajes, biografías, obras dialogadas de las que solo una tiene carácter realmente teatral y un único libro de versos.

Estilo:


-Son evidentes sus incorrecciones gramaticales, pero, como él reconocía, su español es “el de un vasco y no el de un castellano casticista". 

-Su estilo es perfectamente coherente con su ideal de espontaneidad narrativa: lleva al extremo la tendencia antirretórica de los noventayochistas, y decía: “Para mí, no es el ideal del estilo ni el casticismo, ni el adorno, ni la elocuencia; lo es, en cambio, la claridad, la precisión, la rapidez”. El resultado es una prosa rápida, nerviosa, vivísima, que bien puede considerarse “un gran estilo”, como afirmaba Azorín. 

-Hay también en su estilo un tono agrio, que se corresponde con su personalidad, y que se manifiesta en expresiones contundentes como zarpazos, a menudo feroces, que propina sin cesar. 

-Frente a lo agrio, como contrapunto, aparece una pudorosa ternura en sus páginas. 

-Aspectos concretos de su orientación estilística, de acuerdo con su visión directa, analítica e impresionista, son sus preferencias por la frase corta y el párrafo breve. 

-Todo lo dicho explica la viveza y amenidad del relato, tanto en la narración, como en los diálogos, como en sus descripciones impresionistas. 


TEXTO 6: Fragmento de El árbol de la ciencia, de Pío Baroja.

(Andrés Hurtado, estudiante de Medicina, realiza unos cursos en el Hospital de San Juan de Dios, donde es testigo de episodios que le indignan)



Había una mujer que guardaba constantemente en el regazo un gato blanco. Era una mujer que debía haber sido muy bella, con los ojos negros, grandes, sombreados, la nariz algo corva y el tipo egipcio. El gato era, sin duda, lo único que le quedaba de un pasado mejor. Al entrar el médico, la enfermera solía bajar disimuladamente al gato de la cama y dejarlo en el suelo; el animal se quedaba escondido, asustado, al ver entrar al médico con sus alumnos; pero uno de los días el médico le vio, y comenzó a darle patadas. 


_Coged a ese gato y matadlo _dijo al practicante. 



El practicante y una enfermera comenzaron a perseguir al animal por toda la sala; la enferma miraba angustiada esta persecución. 



_Y a esta tía llevadla a la buhardilla _añadió el médico. 


La enferma seguía la caza con la mirada, y, cuando vio que cogían a su gato, dos lágrimas gruesas corrían por sus mejillas pálidas. 

_¡Canalla! ¡Idiota! _exclamó Hurtado, acercándose al médico con el puño levantado.

_No seas estúpido _dijo Aracil_. Si no quieres venir aquí, márchate.

_Sí, me voy, no tengas cuidado, por no patearte las tripas a ese idiota miserable.



Desde aquel día ya no quiso volver más a San Juan de Dios.

1. Busca en el texto tres rasgos de los que tiene Baroja en su narrativa. Pon ejemplos. 
TEXTO 7: Fragmento de El árbol de la ciencia, de Pío Baroja.

(Andrés comienza a trabajar como médico en Alcolea del Campo)

Las costumbres de Alcolea eran españolas puras, es decir, de un absurdo completo.

El pueblo no tenía el menor sentido social; las familias se metían en sus casas, como los trogloditas en su cueva. No había solidaridad; nadie sabía ni podía utilizar la fuerza de la asociación. Los hombres iban al trabajo y a veces al casino. Las mujeres no salían más que los domingos a misa.

Por falta de instinto colectivo, el pueblo se había arruinado...

El pueblo aceptó la ruina con resignación.

_Antes éramos ricos _se dijo cada alcoleano_. Ahora seremos pobres. Es igual; viviremos peor, suprimiremos nuestras necesidades. 

Aquel estoicismo acabó de hundir al pueblo.

Era natural que así fuese; cada ciudadano de Alcolea se sentía tan separado del vecino como de un extranjero. No tenían una cultura común (no la tenían de ninguna clase); no participaban de admiraciones comunes; solo el hábito, la rutina, les unía; en el fondo, todos eran extraños a todos.



1. Explica cómo es Alcolea del Campo según Andrés Hurtado. ¿Por qué dirías que este texto pertenece al grupo del 98?

TEXTO 8: Fragmento de El árbol de la ciencia, de Pío Baroja.

(Las reflexiones de Iturrioz, tío de Andrés Hurtado) 


_Para mí la consecuencia es fácil _contestó Iturrioz con el bote de agua en la mano_. Que la vida es una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando los unos a los otros. Plantas, microbios, animales. (...)La consecuencia a la que yo iba era esta, que ante la vida no hay más que dos soluciones prácticas para el hombre sereno: o la abstención y la contemplación indiferente de todo o la acción limitándose a un círculo pequeño. Es decir, que se puede tener el quijotismo contra una anomalía; pero tenerlo contra una regla general es absurdo.


1. Haz un texto tripartito donde argumentes con ejemplos por qué Iturrioz tiene o no tiene razón, según tu propia experiencia de la vida. 

lunes, 11 de noviembre de 2019

POESÍA EN TORNO AL 27!!

GENERACIÓN DEL 27

1ª ETAPA:

A) VANGUARDISMO:

"Rima" (G. Diego)
Homenaje a Béquer

Tus ojos oxigenan los rizos de la lluvia
y cuando el sol se pone en tus mejillas
tus cabellos no mojan ni la tarde es ya rubia

Amor                          Apaga la luna

No bebas tus palabras
ni viertas en mi vaso tus ojeras amargas
La mañana de verte se ha puesto morena

Enciende el sol           Amor
y mata la verbena.


"A, eme, o, erre" (G. Diego)
"Amor" tiene cuatro letras.
Vamos a jugar con ellas.
¿Lo ves? Ya estamos en "Roma".
Por todas partes se va.
Por todas partes se llega.
El viaje "Amor-Roma-Amor",
con billete de ida y vuelta.
Y ahora, a jugar a los dados.
"Alea jacta est". Espera.
¿Qué lees? "Ramo". ¿Qué escuchas?
El ruiseñor, que se queja
de "amor" que en el "ramo" canta,
de "amor" que en el "ramo" "mora.
Otra vez los dados vuelan
por el aire. Y cae "Omar",
un príncipe de leyenda.
¿"Amor" de "Omar"? Falta ella.
Arriba los dados. "Mora".
"Amor" de "Omar" a la "Mora",
"amor" de la "mora" a "Omar".
Siempre "armo" un juego de "amor"
que der"ramo" y que de"mora".
Y vienen y van las letras
buscando ese "amor" "o mar".


"35 bujías" (P. Salinas)
Sí. Cuando quiera yo
la soltaré. Está presa
aquí arriba, invisible.
Yo la veo en su claro
castillo de cristal, y la vigilan
_cien mil lanzas_ los rayos
_cien mil rayos_ del sol. Pero de noche,
cerradas las ventanas
para que no la vean
_guiñadoras espías_ las estrellas,
la soltaré. (Apretar un botón)
Caerá toda de arriba
a besarme, a envolverme
de bendición, de claro, de amor, pura.
En el cuarto ella y yo no más, amantes
eternos, ella mi iluminadora
musa dócil en contra
de secretos en masa de la noche
_afuera_
descifraremos formas leves, signos,
perseguidos en mares de blancura
por mí, por ella, artificial princesa,
amada eléctrica.

"Underwood girls" (P. Salinas)
Quietas, dormidas están,
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas, aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas, y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula, como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco a blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras, sin sentido,
ese, zeda, jota.

"Telegrama" (R. Alberti)
Nueva York.

Un triángulo escaleno
asesina a un cobrador.

El cobrador, de hojalata.
Y el triángulo, de prisa,
otra vez a su pizarra.

Nick Carter no entiende nada.
¡Oh!

Nueva York.

"Cita triste de Charlot" (R. Alberti)
Mi corbata, mis guantes,
Mis guantes, mi corbata.

La mariposa ignora la muerte de los sastres
la derrota del mar por los escaparates.
Mi edad, señores, 900.000 años. ¡Oh!

Era yo un niño cuando los peces no nadaban,
cuando las ocas no decían misa
ni el caracol embestía al gato.
Juguemos al ratón y al gato, señorita.

Lo más triste, caballero, un reloj:
las 11, las 12, la 1, las 2.

A las tres en punto morirá un transeúnte.
Tú, luna, no te asustes;
tú, luna, de los taxis retrasados,
luna de hollín de los bomberos.

La ciudad está ardiendo por el cielo,
un traje igual al mío se hastía por el campo.
Mi edad, de pronto, 25 años.

Es que nieva, que nieva,
y mi cuerpo se vuelve choza de madera.
Yo te invito al descanso, viento.
Muy tarde es ya para cenar estrellas.

Pero podemos bailar, árbol perdido
Un vals para los lobos,
para el sueño una gallina sin las uñas del zorro.

Se me ha extraviado el bastón.
Es muy triste pensarlo solo por el mundo.
¡Mi bastón!

Mi sombrero, mis puños,
mis guantes, mis zapatos.

El hueso que más duelo, amor mío, no es el reloj:
las 11, las 12, la 1, las 2.

Las 3 en punto.
En la farmacia se evapora un cadáver desnudo.

"Buster Keaton busca por el bosque a su novia que es una verdadera vaca" (R. Alberti).
1, 2, 3 y 4.
En estas cuatro huellas no caben mis zapatos.
Si en estas cuatro huellas no caben mis zapatos,
¿de quién son estas cuatro huellas?
¿De un tiburón,
de un elefante recién nacido o de un pato?
¿De una pulga o de una codorniz?

(Pi, pi, pi.)
¡Georginaaaaaaaa!
¿Dónde estás?

¡Que no te oigo, Georgina!
¿Qué pensarán de mí los bigotes de tu papá?

(Paaa páááááááááá.)

¡Georginaaaaaaa!
¿Estás o no estás?

Abeto, ¿dónde está?
Alisio, ¿dónde está?
Pinsapo, ¿dónde está?

¿Georgina pasó por aquí?

(Pi, pi, pi, pi.)

ha pasado a la una comiendo yerbas.
Cucú,
el cuervo la iba regañando con una flor de reseda.
Cuacuá,
la lechuza, con una rata muerta.

¡Señores, perdonadme, pero me urge llorar!
(Guá, guá, guá.)

¡Georgina!
Ahora que te faltaba un solo cuerno
para doctorarte en la verdaderamente útil carrera
de ciclista
y adquirir una gorra de cartero.

(Cri, cri, cri, cri.)

Hasta los grillos se apiadan de mí
y me acompaña en mi dolor la garrapata.
Compadécete del smoking que te busca y te llora
entre los aguaceros
y del sombrero hongo que tiernamente
te presiente de mata en mata.

¡Georginaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

(Maaaaaaa)

¿Eres una dulce niña o eres una verdadera vaca?
Mi corazón siempre me dijo que eras una verdadera vaca.
Una dulce niña.
Una verdadera vaca.
Una niña.
Una vaca.
¿Una niña o una vaca?
O ¿una niña y una vaca?

Yo nunca supe nada.

Adiós, Georgina.

(¡Pum!)

¿Lucía Sánchez Saornil?


B) POESÍA PURA:

"Los árboles al poniente" (L. Cernuda)
Los árboles al poniente
dan sombra a mi corazón.
¿Las hojas son verdes? Son
de oro fresco y transparente.
Buscando se irá el presente,
de rosas hecho y de penas.
Y yo me iré. Las arenas
han de cubrirme aún hoy.
Canción mía, ¿qué te doy,
si alma y vida son ajenas?

Compárese con el poema de JRJ:

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

"Anoche se me ha perdido" (P. Salinas)
Anoche se me ha perdido
en la arena de la playa
un recuerdo
dorado, viejo y menudo
como un granito de arena.
¡Paciencia! La noche es corta.
Iré a buscarlo mañana...
Pero tengo miedo de esos
remolinos nocherniegos
que se llevan en su grupa
_¡Dios sabe adónde! _ la arena
menudita de la playa.
"Cima de la delicia" (J. Guillén)

¡Cima de la delicia!
Todo en el aire es pájaro.
Se cierne lo inmediato
Resuelto en lejanía.

¡Hueste de esbeltas fuerzas!
¡Qué alacridad de mozo
En el espacio airoso,
Henchido de presencia!

El mundo tiene cándida
Profundidad de espejo.

Jorge Guillén
Las más claras distancias
Sueñan lo verdadero.

¡Dulzura de los años
Irreparables! ¡Bodas
Tardías con la historia
Que desamé a diario!

Más, todavía más.
Hacia el sol, en volandas
La plenitud se escapa.
¡Ya solo sé cantar!

"Fe mía" (P. Salinas)
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Compárese con el poema de JRJ:

"El poema"
¡No le toques ya más,
que así es la rosa!

"Muerte a lo lejos" (J. Guillén)
Alguna vez me angustia una certeza,
y ante mí se estremece mi futuro.
Acechándolo está de pronto un muro
del arrabal final en que tropieza

la luz del campo. ¿Mas habrá tristeza
si la desnuda el sol? No, no hay apuro
todavía. Lo urgente es el maduro
fruto. La mano ya lo descorteza.

...Y un día entre los días el más triste
será. Tenderse deberá la mano
sin afán. Y acatado el inminente

poder diré sin lágrimas: embiste,
justa fatalidad. El muro cano
va a imponerme su ley, no su .accidente.

C) NEOPOPULARISMO:

"Canción del gitano apaleado" (F. García Lorca)
Veinticuatro bofetadas.
Veinticinco bofetasas;
después, mi madre, a la noche,
me pondrá en papel de plata.

Guardia civil caminera,
dadme unos sorbitos de agua.
Agua con peces y barcos.
Agua, agua, agua, agua.

¡Ay, mandor de los civiles
que estás arriba en tu sala!
¡No habrá pañuelos de seda
para limpiarme la cara!

"Canción del jinete (1870)" (F. García Lorca)
En la luna negra
de los bandoleros,
cantan las espuelas.

Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

... Las duras espuelas
del bandido inmóvil
que perdió las riendas.

Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!

En la luna negra,
sangraba el costado
de Sierra Morena.

Caballito negro,
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

La noche espolea
sus negros ijares
clavándose estrellas.

Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!

En la luna negra,
¡un grito! y el cuerno
largo de la hoguera.

Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

"Nocturno esquemático" (F. García Lorca)
Hinojo, serpiente y junco.
Aroma, rastro y penumbra.
Aire, tierra y soledad.

(La escala llega a la luna.)
"Prólogo" (R. Alberti)

Entraña de estos cantares:
¡Sangre de mi corazón,
tarumba por ver los mares!
El mar. La mar.
El mar. ¡Solo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?

"Si mi voz muriera en tierra" (R. Alberti)
Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombardla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

"Con él" (R. Alberti)
Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.

Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera,
ante el brillar de su acero;
que buen caballero era.

¡Qué dulce oírle, guerrero
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era.

"Canción 51" (R. Alberti)
En un verso de ocho sílabas
¿qué no cabrá,
si en una y tan solo en ella
cabe el mar?

Ocho sílabas son muchas
para cantar.
Me basta una que tenga
por dentro el mar.

Romancero gitano (F. García Lorca) (LECTURA OBLIGATORIA)

"Casida de los ramos" -poema árabe- (F. García Lorca)
Por las arboledas del Tamarit
han venido los perros de plomo
a esperar que se caigan los ramos
a esperar que se quiebren ellos solos.

El Tamarit tiene un manzano
con una manzana de sollozos.
Un ruiseñor agrupa los suspiros
y un faisán los ahuyenta por el polvo.

Pero los ramos son alegres,
los ramos son como nosotros:
no piensan en la lluvia y se han dormido
como si fueran árboles, de pronto.

Sentados con el agua en las rodillas
dos valles aguardaban el Otoño.
La penumbra con paso de elefante
empujaba las ramas y los troncos.

Por las arboledas del Tamarit
hay muchos niños de velado rostro
a esperar que se caigan los ramos,
a esperar que se quiebren ellos solos.

¿Concha Méndez?

¿Josefina de la Torre?

D) TRADICIÓN CLÁSICA (Góngora, Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz):

"El ciprés de Silos" -inspirado en San Juan- (G. Diego)
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Alanza,
peregrina al azar, sin alma ni dueño.

Cuando te vi, señero, dulce y firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,
com tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

"Y lentamente vas" -inspirado en Garcilaso; de La voz a ti debida, título procedente de un verso de la Égloga III- (P. Salinas)
Y lentamente vas
formándote tú misma,
naciéndote,
dentro de tu querer,
de mi querer, confusos,
como se forma el día
en la gran duda oscura.
Y agoniza la antigua
criatura dudosa
que tú dejas atrás,
inútil ser de antes,
para que surja al fin
la irrefutable tú,
desnuda Venus cierta,
entre auroras seguras,
que se gana a sí misma
su nuevo ser, queriéndome.

"A don Luis de Góngora" (V. Aleixandre)
¿Qué firme arquitectura se levanta
del paisaje, si urgente de belleza,
ordenada, y penetra en la certeza
del aire, sin furor y la suplanta?

Las líneas graves van. Mas de su planta
brota la curva, comba su justeza
en la cima, y respeta la corteza
intacta, cárcel para pompa tanta.

El alto cielo luces meditadas
reparte en ritmos de ponientes cultos,
que sumos logran su mandato recto.

Sus matices sin iris las moradas
del aire rinden al vibrar, ocultos,
y el acorde total clama perfecto.

"Por las calles, ¿quién aquel? " -inspirado en el Góngora de las letrillas- (R. Alberti)
Por las calles, ¿quién aquel?
¡El tonto de Rafael!
Tonto llovido del cielo,
del limbo, sin un ochavo.
Mal pollito colipavo,
sin plumas, digo, sin pelo.
¡Pío-pic!, pica, y al vuelo
todos le pican a él.
¿Quién aquel?
¡El tonto de Rafael!
Tan campante, sin carrera,
no imperial, sí tomatero,
grillo tomatero, pero
sin tomate en la grillera.
Canario de la fresquera,
no de alcoba o mirabel.
¿Quién aquel?
¡El tonto de Rafael!
Tontaina tonto del higo,
rodando por las esquinas
bolas, bolindres, pamplinas
y pimientos que no digo.
Mas nunca falta un amigo
que le mendigue un clavel.
¿Quién aquel?
¡El tonto de Rafael!
Patos con gafas, en fila,
lo raptarán tontamente
en la berlina inconsciente
de San Jinojito el lila.
¿Qué runrún, qué retahíla
sube el cretino eco fiel?
¡Oh, oh, pero si es aquel
el tonto de Rafael!

"Donde por descansar de su carrera" -inspirado en Góngora- (M. Altolaguirre)
Donde por descansar de su carrera
espacioso cristal serena el río,
compacto baño en carne de bañistas,
el agua dibujada de reflejos,
ahuecándose, en varios sitios toma.
Mienten las sumergidas ramas, cuando
sin ser raíces brotan bajo el suelo.
Por entre estas vegetaciones verdes,
cabeza asoma, el que su cuerpo oculta,
con sus sedientos ojos bebedores.
Bromas de espuma. Fuga a la ribera.
Escondite. Desnudo. No, desnudos.
Tres. Corren por sus ropas. Cuatro.
Y el viento que se tiende sobre el río.

2ª ETAPA:

A) SURREALISMO:

"La aurora" (F. García Lorca)
La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambre furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados:
saben que van al cieno de números y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

"Desdicha" (L. Cernuda)
Un día comprendió cómo sus brazos eran
solamente de nubes;
imposible con nubes estrechar hasta el fondo
un cuerpo, una fortuna.

La fortuna es redonda y cuenta lentamente
estrellas del estío.
Hacen falta unos brazos seguros como el viento,
y como el mar un beso.

Pero él con sus labios,
con sus labios no sabe sino decir palabras;
palabras hacia el techo,
palabras hacia el suelo,
y sus brazos son nubes que transforman la vida
en aire navegable.

"Tristeza o pájaro" (V. Aleixandre)
Esa tristeza pájaro carnívoro;
la tarde se presta a la soledad destructora;
en vano el río canta en los dedos o peina,
peina cabellos, peces, algún pecho gastado.

Esa tristeza de papel más bien basto;
una caña sostiene un molinillo cansado;
lo mismo que los ojos sin pestañas.

El brazo es largo como el futuro de un niño;
mas para qué creer si el niño canta
la tristeza de llegar a un agua más fuerte,
que no puede comprender lo que no es tiranía.

Llegar a la orilla como un brazo de arena,
como niño que ha crecido de pronto
sintiendo sobre el hombro de repente algún pájaro.
Llegar como unos labios salobres que se llagan.

Pájaro que picotea pedacitos de sangre,
sal marina o rosada para el pájaro amarillo,
para ese brazo largo de cera fina y dulce
que se estira en el agua salada al deshacerse.

"Los ángeles de las ruinas" (R. Alberti)
Pero por fin llegó el día, la hora de las palas y los cubos.
No esperaba la luz que se vinieran abajo los minutos
porque distraía en el mar la nostalgia terrestre de los ahogados.
Nadie esperaba que los cielos amanecieran de esparto
ni que los ángeles ahuyentaran sobre los hombres astros de cardenillo.

Los trajes no esperaban tan pronto la emigración de los cuerpos.
Por un alba navegable huía la aridez de los lechos.

Se habla de la bencina,
de las catástrofes que causan los olvidos inexplicables.
Se murmura en el cielo de la traición de la rosa.
Yo comento con mi alma el contrabando de la pólvora,
a la izquierda del cadáver de un ruiseñor amigo mío.
No os acerquéis.

Nunca pensasteis que vuestra sombra volvería a la sombra
cuando una bala de revólver hiriera mi silencio.
Pero al fin llegó ese segundo,
disfrazado de noche que espera un epitafio.
La cal viva es el fondo que mueve la proyección de los muertos.

Os he dicho que no os acerquéis.
Os he pedido un poco de distancia:
la mínima para comprender un sueño
y un hastío sin rumbo haga estallar las flores y las calderas.

La luna era muy tierna antes de los atropellos
y solía descender a los hornos por las chimeneas de las fábricas.
Ahora fallece impura en un mapa imprevisto de petróleo,
asistida por un ángel que le acelera la agonía.
Hombres de cinc, alquitrán y plomo la olvidan.

Se olvidan hombres de brea y fango
que sus buques y sus trenes,
a vista de pájaro,
son ya en medio del mundo una mancha de aceite,
limitada de cruces por todas partes.
Se han olvidado.
Como yo, como todos.
Y nadie espera ya la llegada del expreso,
la visita oficial de la luz a los mares necesitados,
la resurrección de las voces en los ecos que se calcinan.

"Desahucio" (R. Alberti)
Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.

Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.

De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.

Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.

Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?

Dímelo.

B) NEORROMANTICISMO:

"¡Ay voz secreta del amor oscuro!" (F. García Lorca)
¡Ay voz secreta del amor oscuro!
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

¡Ay noche intensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡Ay perro en corazón, voz perseguida,
silencio sin confín, lirio maduro!

Huye de mí, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.

Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!,
¡que soy amor, que soy naturaleza.

"Si el hombre pudiera decir" (L. Cernuda)
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo, dejando solo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

"Te quiero" (L. Cernuda)
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena.
O iracundo como órgano tempestuoso.

Te lo he dicho con el sol,
que dora cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes.

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas.

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino.

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela en un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.

"Donde habite el olvido" (L. Cernuda)
Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

"Invitación al arpa" (R. Alberti)
1
Lejos, lejos.
Adonde las estancias olvidan guantes de polvo
y las consolas sueñan párpados y nombres ya idos.
Un sombrero se hastía
y unos lazos sin bucles se cansan.
Si las violetas se aburren,
es porque están nostálgicas de moaré y abanicos.

Lejos, más lejos.
A los cielos rasos donde las goteras
abren sus mapas húmedos para que viajen los lechos.

Adonde los muelles se hunden sin esperanza
y rostros invisibles avetan los espejos.
Al país de las telas de araña.

2
Más lejos, mucho más lejos.
A la luna disecada entre la hoja de un álamo y la pasión de un libro.
Sé que hay celos nocturnos que ocultan candelabros
y que la muerte tiembla en el suelo movible de las bujías.
Un maniquí de luto agoniza sobre un nardo.
Una voz desde el olvido mueve el agua dormida de los pianos.

Siempre, siempre más lejos.
Adonde las maderas guardan ecos y sombras de los pasos,
adonde las polillas desvelan el silencio de las corbatas,
adonde todo un siglo es un arpa en abandono.

"Adolescente fui en días idénticos a nubes" (L. Cernuda)
Adolescente fui en días idénticos a nubes,
cosa grácil, visible por penumbra y reflejo,
y extraño es, si ese recuerdo busco,
que tanto, tanto duela sobre el cuerpo de hoy.

Perder placer es triste
como la dulce lámpara sobre el lento nocturno;
aquel fui, aquel fui, aquel he sido;
era la ignorancia mi sombra.

Ni gozo ni pena; fui niño
prisionero entre muros cambiantes;
historias como cuerpos, cristales como cielos,
sueño luego, un sueño más alto que la vida.
¿Margarita Ferreras, poesía erótica?

C) POESÍA SOCIAL Y POLÍTICA:

"Me duele el vaso que bebo" (E. Prados)
Me duele el vaso que bebo
y la tela que me cubre,
la sombra que me acompaña
y el viento que me sacude.
Ni la cama me alimenta
ni mi juventud me luce,
que ni pan como, ni quiero
que el sol mis hombros ajuste.
Ni puedo salir al campo
sin que mi frente se nuble,
ni puedo entrar en mi casa
sin que mis venas retumben.
Má allá vuela mi angustia
que por el cielo las nubes.
Contra más bajo mis ojos
más alto mi dolor sube
y es más alta mi razón
que alta está mi pesadumbre.
Me duele el sueño que duermo
y el silencio en que se hunde.
Me duele mi soledad;
pero que nadie me busque,
que aun lo que en ella me calma
en fuerza me disminuye:
no quiero amigo ni hermano
mientras la injusticia alumbre.
Me duele el suelo que piso
y la sangre que lo cubre.

"Dialoguillo de la revolución y el poeta" (R. Alberti)
Toma ejemplo y mira en mí.
Lope de Vega

Vida que te cansa,
miedo que te vence,
duda en que te vi,
toma ejemplo y mira en mí,
que yo nunca jamás me cansé,
que yo nunca dudé ni temí.
_Me levanto y miro:
sangre a la derecha.
A la izquierda, sangre.
Duro es ir contigo.
Pero tú, ante mí.
Tomo ejemplo y miro en ti,
que si yo, gloria roja, te pierdo,
gloria roja, es que yo me perdí.

"Un español habla de su tierra" (L. Cernuda)
Las playas, parameras
Al rubio sol durmiendo,
Los oteros, las vegas
En paz, a solas, lejos;

Los castillos, ermitas,
Cortijos y conventos,
La vida con la historia,
Tan dulces al recuerdo,

Ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
De todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.

Una mano divina
Tu tierra alzó en mi cuerpo
Y allí la voz dispuso
Que hablase tu silencio.

Contigo solo estaba.
En ti sola creyendo;
Pensar tu nombre ahora
Envenena mis sueños.

Amargos son los días
De la vida, viviendo
Solo una larga espera
A fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre
De la mentira de ellos,
Me buscarías. Entonces
¿Qué ha de decir un muerto?

¿Cántico inútil, de E. de Champourcin?

jueves, 26 de septiembre de 2019

POEMAS DE DELMIRA AGUSTINI



El libro blanco (Frágil), 1907



Fragmento del Prólogo:



"La estatua":



"Astrólogos":



"La musa":



"La musa gris":




"Nardos":





"El poeta y la ilusión":



La parte de ORLA ROSA:



"Íntima": 





"Explosión": 



"Amor":



"El intruso": 



"La copa del amor": 




"Mi aurora":



"Desde lejos":



Cantos de la mañana, 1910.



Fragmento del Prólogo:



"El vampiro": 



"Lo inefable":



"¡Vida!": 





"Fue al pasar": 




Los cálices vacíos, 1913



"Pórtico" de Rubén Darío: 



"Ofrendando el libro": 



"Nocturno": 





"¡Oh, tú!": 



"La ruptura": 



"Visión":